Corrieron el eje del reclamo.
Gracias a nuestra gestión, la del gremio y a toda la gente que nos apoyo,
obtuvimos la creación de las
"Plantas Especiales" mediante la firma del decreto 1991/07 de Telerman y Beros.
Cuando estas plantas estaban por concretarse,
se produjeron los despidos de
7 de nuestros compañeros
a los que dejan afuera injustamente
de este que es "su logro".
Ahora tenemos que trabajar para que los reincorporen.
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- Por primera vez el Ballet del San Martín actuó coordinadamente para llevar adelante sus reivindicaciones. Esto es importante subrayarlo, ya que la situación contractual que motivó las acciones no es nueva, y sin embargo en otros años el grupo las toleró. No sólo eso, si no que también toleró el empeoramiento y la degradación progresivos de las condiciones de trabajo.
- Como trabajadores en conflicto los bailarines fueron extremadamente cuidadosos con su trabajo y la institución. Sus protestas fueron en su mayoría fuera del horario de trabajo y consistieron en manifestaciones públicas, más pintorescas y coloridas que agresivas. Cuando esto no dió resultado, aplicaron un quite de colaboración con asistencia al lugar de trabajo, que es una de las herramientas más leves con las que cuenta cualquier trabajador para sostener un reclamo. No hubo huelgas, ni tomas, ni ocupaciones, ni nada semejante, acciones todas legales y legítimas consagradas en nuestra Constitución Nacional.
- Quienes tomaron una medida extrema fueron lo funcionarios del GCABA encargados del área, que suspendieron la última temporada del año, ostensiblemente con el objeto de privar a los trabajadores de un medio para ejercer presión sobre las autoridades y manifestarse frente a su público.
- La sindicalización del Ballet es un dato de la realidad que de aquí en adelante es insoslayable para las autoridades. Podrá tomar distintas características, tendrá mayores o menores niveles de participación, pero lo que no es posible es que los funcionarios actúen como si no existiera.
- El decreto 1991/07 de Telerman y Beros es una conquista claramente conseguida gracias a todos estos factores: el estado de insatisfacción de los integrantes del Ballet, la sindicalización y las acciones de protesta, que permitieron acceder a las más altas autoridades del GCABA, el apoyo de gran parte de la comunidad artística, no sólo en el ámbito de la danza, además desde ya de que la situación era legalmente, conceptualmente y políticamente insostenible. Es impensable que los mismos funcionarios que apoyaron y llevaron adelante una política de altísima precarización laboral, hayan tomado coincidentemente la dirección opuesta sin que existiera una razón muy poderosa que los impulsara.
- Con respecto a los ceses y sus modalidades, hay muchas maneras de organizar compañías de danza u otros cuerpos artísticos, con mayor o menor estabilidad, con una carrera más o menos informal, con mayores o menores atribuciones de las autoridades. Es un tema del que se puede hablar, y la Ciudad y sus representantes decidirán en el futuro y tal como lo hicieron hasta ahora, cuál es el proyecto que quieren llevar adelante, y cómo evaluarán sus resultados.
- Lo que es intolerable es que un Estado sostenga un cuerpo de trabajadores sin hacerse cargo de las obligaciones que esta relación establece y que la forma de organización y los modos de contratación empleados permitan todo tipo de abusos y arbitrariedades. Por ejemplo que la retribución y las condiciones de trabajo sean establecidas directamente entre el empleador y el trabajador, como en épocas anteriores a la institucionalización de las relaciones laborales; que en el marco de un organismo estatal haya que pensar antes de opinar por temor a sufrir represalias, que el Estado disponga altas y bajas sin asumir responsabilidades, etc.
En el siguiente link se puede encontrar el decreto completo.

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